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La Isla de Fuerteventura

fuerteventura

 

– Fuerteventura con más de ciento cincuenta playas, la mayor plataforma costera del Archipiélago, con tres mil horas de sol al año y un ambiente naturalmente apacible invitan al visitante a disfrutar de Fuerteventura.

– Las costas de Fuerteventura tienen una longitud de 265 kilómetros. A diferencia del resto de las islas, su litoral es generalmente bajo y las playas, muy frecuentes, de largas y desérticas extensiones óptimas para practicar cualquier deporte acuático o simplemente pasear bajo cálidas temperaturas gracias a los aires frescos que traen los vientos alisios.

– Apenas cien kilómetros separan Fuerteventura la segunda isla en extensión del Archipiélago, de la costa africana. Su forma es alargada y los que conocen la historia del lugar aseguran que también la más antigua de las Islas Canarias.

 

VOLANDO FUERTEVENTURA

 

 

– En su paisaje destacan los Parajes Naturales de Interés Nacional reconocidos como Montaña de Tindaya, la Ladera de Vallebrón, la Montaña Cardón, el Malpaís de la Arena, El Saladar, la Caldera de Gairía, y los Parques Naturales de las Dunas de Corralejo y Lobos, Pozo Negro, Jandía y Betancuria.

– La belleza de Fuerteventura se completa con la vecina Isla de Lobos. El paseo por mar hasta el Islote de Lobos, frente a la blanquísima playa norteña de Corralejo, es una visita muy recomendable.

– Este Islote, que recibe su nombre de los leones marinos que la habitaron hace cinco siglos, depende administrativamente de Fuerteventura y está casi deshabitada. El Faro sirve de guía para los pescadores que faenan por sus costas. El fondo marino entre este islote de menos de seis kilómetros y Corralejo es único por la belleza de sus formas de grandes cornisas, bajones, cuevas y túneles que albergan grandes cardúmenes de peces a poca profundidad.

– Fuerteventura y sus formas suaves y apacibles invitan a la calma. Sus zonas arenosas se unen con las tierras volcánicas en inmensas llanuras y conos volcánicos de baja altitud, definidas por el poeta y filósofo Miguel de Unamuno, como “un oasis en el desierto de la civilización”. A través de los siglos, Fuerteventura ha formado su carácter en torno al mar. Fue sucesivamente la tierra mítica de los Atlantes, de aventuras para corsarios británicos, de pescadores, de destierros y finalmente, de todo aquel que huye del ajetreo diario.